El fabricante japonés Sharp ha anunciado en Shanghái el próximo lanzamiento del primer televisor 8K del mundo, un producto sin parangón que es descrito por la firma como clave en su estrategia de crecimiento a medio plazo. A pesar de que apenas hay contenido compatible con esta tecnología, su comercialización arrancará en cuestión de solo dos meses. China lo recibirá en primicia en el mes de octubre, llegará a Japón en diciembre y de ahí saltará a Taiwán y Europa en febrero y marzo, respectivamente.

La noticia puede provocar cierto déjà vu, dado que Sharp lleva trabajando en esta tecnología de pantalla desde hace años. Ya en 2015 anunció un “televisor 8K”, pero se trataba de un monitor profesional con su propio sintonizador más que un auténtico televisor de consumo. Su precio en Japón era de algo más de 120.000 euros.

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El primer televisor Sharp Aquos 8K será compatible con Dolby Vision HDR y BDA-HDR e incorporará soporte para las tecnologías acústicas Yamaha Audio Engine y DTS 2.0. La elevada resolución de su pantalla LCD (7.680 x 4.320) proporciona 16 veces más píxeles que un televisor Full HD. La nota de prensa no especifica el tamaño, pero según The Verge, tendrá una diagonal de 70 pulgadas.

De acuerdo con fuentes consultadas por el diario japonés Nikkei Asian Review, el precio en Japón del nuevo televisor debería ser de aproximadamente un millón de yenes, unos 7.650 euros al cambio.


Hay contenido, pero poco

El desarrollo del formato 8K, también conocido como Super Hi-Vision, ha sido en parte impulsado por la corporación de radiodifusión de Japón NHK, que inició su exploración allá por el año 1995 y lleva emitiendo contenidos 8K en fase de pruebas desde tiempo.

La tecnología 8K es todavía extremadamente novedosa, hasta el punto de que apenas hay contenido disponible. No obstante, algunos estudios llevan digitalizando sus antiguas películas a esta resolución como parte de su adaptación al formato 4K (posiblemente el caso de la restauración de Lawrence de Arabia sea el más conocido), por lo que la transición entre uno y otro no tiene por qué ser particularmente traumática si hablamos de cine clásico.

Un poco más complicada será la adaptación de las producciones grabadas en formato digital, puesto que hasta hace poco no existían cámaras capaces de capturar vídeo a 8K. La primera película producida para el nuevo formato ha sido Guardianes de la Galaxia Vol. 2, que ha sacado provecho a la nueva cámara Weapon 8K VV de RED.

Fuente: Sharp
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